Desde mi cabina de mando
Reivindicación que ofende a pilotos dominicanos
Por : Pedro Domínguez de León
Como practicante de la fe cristiana, somos fieles creyentes en el perdón y el derecho que tiene todo ser humano a reivindicarse por sus errores. Sin embargo, entendemos que constituye un oprobio para el sector aeronáutico dominicano, y de manera particular para los pilotos aviadores, ver a quienes provocaron la pérdida de una aeronave de la desparecida Compañía Dominicana de Aviación (CDA) y luego de manera coercitiva trataron de tergiversar los hechos, como quienes hoy tienen la responsabilidad de investigar a los demás pilotos, prevaleciéndose de sus cargos como funcionarios del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC).
El hecho al cual nos referimos es al accidente ocurrido al avión Matricula HI-617, bautizado como "Enriquillo", cuando se incendió completamente al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, en la madrugada del domingo 5 de septiembre de 1993, al finalizar el Vuelo 604 procedente de San Juan, Puerto Rico.
Tratar de forzar a los tripulantes de cabina (azafatas) para que rindieran declaraciones falsas a los investigadores de este accidente, obligándolos a someterse a un interrogatorio previo al oficial, con la finalidad de "fabricar" una versión favorable a sus intereses particulares, es un hecho más punible que el mismo accidente y que le añade el ingrediente de la perversidad. Y eso fue lo que ocurrió.
Como piloto aviador, no pretendemos ser juez de ninguno de nuestros colegas, y mucho menos en lo concerniente a un accidente de aviación. Pero las actuaciones de algunos, no sólo de los que capitaneaban la aeronave sino de otro que jugó un rol protagónico en los acontecimientos posteriores, es muy cuestionable y en cualquier lugar del mundo los hubiese inhabilitado de por vida para el desempeño de funciones públicas.
A ellos se les privilegió con una benigna sanción. Pero como si no fuera suficiente para la sociedad dominicana los graves perjuicios económicos que conllevó la pérdida de esta aeronave, y con lo cual se le dio la estocada mortal a la entonces agonizante CDA, hoy estos perínclitos señores son los reguladores en nuestra bendecida aviación ISO 9001:2008.
Y si el señor Ministro del IDAC desea saber quiénes son esos distinguidos subordinados, le daremos una pequeña "orejita": son dos.
El autor es Piloto Aviador y presidente de la Asociación Nacional de Pilotos (ANP). anpdominicana@hotmail.com
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