"Recordar es vivir", es una máxima de cuyo cumplimiento fuimos testigo de excepción la noche del pasado sábado durante el encuentro celebrado en Santo Domingo Este entre los ex empleados de la malograda, pero siempre muy bien rememorada, aerolínea estatal Compañía Dominicana de Aviación (CDA); una actividad en la cual los signos distintivos fueron la emotividad sincera, alegría manifiesta, y justos reconocimientos.
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|  Una gran creatividad quedó demostrada con este set preparado para que los asistentes posaran para sus fotos del recuerdo. | |
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Pilotos aviadores, azafatas, técnicos de mantenimiento de aeronaves, despachadores, y personal del área administrativa y comercial se dieron cita en el apropiado y acogedor establecimiento comercial seleccionado, ubicado justo detrás del Hotel Tropicana de la Autopista Las Américas.
Cabe destacar la organización, pues todo transcurrió de acuerdo a una planificada agenda pero sin convertirse en algo monótono y aburrido, ya que al contrario la espontaneidad encontró su espacio, y en ese sentido necesario es reconocer la participación como maestra de ceremonias de la destacada azafata Liana Navarro, vitoreada constantemente como "La Diva".
Una actividad muy concurrida
Muy concurrido, este evento contó con la presencia de grandes glorias de la aviación dominicana, aunque algunos no pudieron estar presentes debido a problemas de salud.
Las expectativas que generó la misma llegó muy lejos, y motivó que hasta desde los antípodas se trasladaran a hacer acto de presencia, como los casos del piloto aviador Gabriel Medina Felipe y la azafata Sandra Valiente, quienes vinieron desde Singapur y Suiza, respectivamente. También de varias regiones en los Estados Unidos, entre ellos: el capitán Chú Santiago, se trasladó desde Ohio, y las azafatas Alicia Castillo y Glennys Casado, comparecieron desde Nueva York.
Y como en un evento de esta naturaleza siempre afloran los conflictos, este no sería la excepción. De modo que fue muy notoria la competencia por el galardón del mejor bailarín de la noche, disputado entre dos distinguidos caballeros: el capitán Ricardo Bodden, piloto aviador de CDA con una gran trayectoria en la vida pública nacional; y el señor Raymond Alonso, quien trabajó en el área comercial de esa empresa, y en la actualidad es el presidente de Dama Airline Cargo Managment.
Hugo Bueno Pascal: La verdad resplandece como el Sol
Nuestro Astro Rey, el Sol, irradia su luz que permite la vida en el planeta, y por más nubarrones que intenten opacarla, esta siempre resplandece. Y así es la Verdad.
Una verdad que no sólo reconoció la justicia dominicana cuando hace años desestimó las infames y falaces acusaciones, hechas por razones politiqueras, en contra de quién ha sido considerado el mejor administrador que tuvo la CDA en toda su historia: el ingeniero Hugo Bueno Pascal.
"Volamos en grande, muy grande, y eso se lo debemos a una persona que ustedes saben quién es", expresó Liana Navarro al presentarlo antes de entregarle una placa de reconocimiento, luego de lo cual los asistentes irrumpieron con un caluroso aplauso.
Así se completa el círculo de la verdad sobre la honestidad y demostrada capacidad gerencial del ingeniero Hugo Bueno: con el apoyo moral y los créditos brindados por quienes fueron los testigos presenciales y actores de una gestión que demostró que CDA era una realidad sustentada en los valores y formación de los profesionales y técnicos de la aviación dominicana.
Otros merecidos reconocimientos
Al capitán Gabriel Medina Felipe, se le extendió un reconocimiento por su empeño en la culminación de este fraternal encuentro. Un dominicano que ha llegado muy lejos, que debe ser motivo de orgullo para todo el sector aeronáutico dominicano y que demuestra con sus actuaciones su gran cariño por la tierra que le vio nacer. De él, por el momento no diremos mucho, sólo que llegar a ser capitán de una aeronave Airbus 340-600 en una empresa como Singapore Airlines, realmente es un gran logro.
Miguelina Miguel recibió un presente muy valioso para ella: rosas rojas. Esta gran profesional, fajadora y enamorada de la aviación, supo compartir sus delicadas funciones como gerente de operaciones del Aeropuerto Internacional del Cibao, con la gran responsabilidad de ser una de las personas que se echó en sus hombros la organización de esta actividad.
De Alicia Castillo, se dijo que fue quien originalmente maduró esta idea, y que desde Nueva York empezó a trabajar en su cristalización; pero no se quedó ahí, sino que estuvo toda la noche pendiente del más mínimo detalle, de modo que más que justo fue su reconocimiento.
Un pertinaz clamor
Una gran aerolínea nacional. Ese era el pertinaz clamor que se escuchaba en las conversaciones informales entre los presentes, mismo que parece se lo llevará el viento, sobre todo con el triste y reciente caso de Air Dominicana.
Los dominicanos sí podemos, pues con Dominicana de Aviación quedó evidenciado que lo anterior no es un cliché.